El Cruce es una carrera de montaña de 100 kilómetros que se corre en tres etapas en la Patagonia argentina. Son tres días en los que corres mientras la organización se ocupa de la logística: campamentos, comida, recuperación e incluso parte del equipamiento. Tuve la oportunidad de correrla en 2013, en un recorrido espectacular que me llevó desde Pucón en Chile hasta San Martín de los Andes en Argentina. En esta versión 2025, todo el recorrido fue alrededor de Villa La Angostura, en Argentina. Una carrera de esta magnitud deja muchas lecciones útiles para cualquier carrera de montaña. Aquí te las comparto:
Constancia en el entrenamiento
Lo digo siempre: ningún ciclo de entrenamiento es perfecto. Aunque este ciclo fue muy bueno, por diferentes circunstancias tuve que cambiar algunos entrenamientos o simplemente no pude hacer lo que tenía programado. Lo importante es adaptarse y hacer el mejor entrenamiento posible. Correr, aunque sea 30 minutos, o hacer un entrenamiento en simulador o una sesión de fortalecimiento en casa siempre será mejor que quedarse quieto cuando las circunstancias lo obligan.
Alimentación adecuada
Cada día era de un poco más de 30 kilómetros, lo que me tomó alrededor de 4 horas por etapa. Para mantener un buen rendimiento y evitar encontrarme con el "muro", mi objetivo era consumir por lo menos 60 gramos de carbohidratos por hora. Para lograrlo, llevé gomas, geles y tomé como extra la comida en los puestos de avituallamiento. Me sentí muy bien en energía durante todo el recorrido y nunca tuve molestias estomacales.
Además, era vital empezar el día con un buen desayuno —que no fuese demasiado pesado— y comer suficientes carbohidratos y proteínas (pasta y carne) al terminar cada jornada. ¡La carne argentina y el asado que llevó la organización fue la proteína perfecta!
Equipamiento esencial
La carrera tiene una lista de equipo obligatorio. Aunque algunas cosas parezcan innecesarias, las condiciones de la carrera las justifican, como el polar, la capa base o la chaqueta impermeable. Hubo varios puntos durante la carrera en los que sin estos implementos la hubiese pasado muy mal. Además, en la revisión de equipo en la meta de cada etapa, hubiese tenido una penalización de tiempo de no cargarlos.
Por otro lado, hay elementos que no son obligatorios pero que son deseables para tener una mejor experiencia:
- Polainas: Me salvaron en muchos tramos donde la tierra me hubiera obligado a parar constantemente para limpiar mis zapatos por dentro.
- Bastones: Una carrera como El Cruce siempre tiene subidas largas, y los bastones ayudan a distribuir la carga. La clave es estar cómodo con ellos y entrenar su uso para que no se vuelvan un estorbo el día de carrera.
- Gafas de sol: No eran solo para verme bien. Aparte de protegerme del sol, fueron muy útiles para proteger mis ojos del viento y la arena en varios cerros.
Estrategia de carrera
Para una carrera por etapas, la estrategia era empezar el primer día corriendo cómodo y aumentar el esfuerzo en el segundo y tercer día. Tal como si fuese una carrera de 100 km de una sola etapa, la carrera se hace de menos a más.
Manejar los imprevistos me ayudó a no perder tiempo. En la etapa 2 empezaron a aparecer ampollas, así que en el primer puesto de avituallamiento tomé el tiempo para quitarme los zapatos y medias y aplicar vaselina en los puntos donde sentía que se iban a formar. Esto evitó que el problema se agrandara y tuviera que bajar el paso más adelante.
Recuperación y tapering
Lo primero es la recuperación o el tapering antes de la carrera. Con un entrenamiento relativamente bueno, podía confiar en los kilómetros acumulados sin desgastarme los días o semanas previas a la competencia.
Una buena recuperación después de las etapas 1 y 2 fue clave. Me di un baño en agua fría en el lago, disfruté de buena comida y descansé mucho. La primera noche no dormí muy bien por el frío y pensé que esto me iba a jugar en contra en la segunda etapa, pero no fue así. En la segunda noche me protegí mejor del frío y pude descansar mucho mejor.
Reflexiones finales
Como siempre, habrá aprendizajes y cosas para mejorar en cada carrera. Sin embargo, el resultado y las sensaciones de la carrera me dejan muy satisfecho. Espero que estos consejos sean de utilidad para quien vaya a enfrentar esta carrera o alguna otra ultramaratón.
Recuerda que cada experiencia cuenta. La próxima vez que te enfrentes a un desafío, ten en cuenta estas lecciones. La preparación adecuada y la mentalidad correcta son fundamentales para alcanzar tus metas. ¡Nos vemos en la próxima carrera!
El Cruce is a 100-kilometer mountain race run in three stages through Argentine Patagonia. For three days you run while the organization handles all the logistics: camps, food, recovery, and even part of the gear. I had the opportunity to run it in 2013, on a spectacular route from Pucón, Chile to San Martín de los Andes, Argentina. In this 2025 edition, the entire course ran around Villa La Angostura, in Argentina. A race of this scale leaves behind many lessons useful for any mountain race. Here are mine:
Training consistency
I always say it: no training cycle is perfect. Even though this one went well overall, circumstances forced me to adjust some sessions or skip them entirely. The key is to adapt and make the most of what you have. Running for 30 minutes, doing a treadmill workout, or a home strength session will always be better than doing nothing when life gets in the way.
Proper nutrition
Each stage was just over 30 kilometers, which took me around 4 hours. To maintain good performance and avoid hitting the wall, my goal was to take in at least 60 grams of carbohydrates per hour. I used gels, chews, and supplemented with food at the aid stations. I felt strong energy-wise throughout the entire race and had no stomach issues.
Starting each day with a good breakfast — not too heavy — was also essential, as was eating enough carbohydrates and protein (pasta and meat) after each stage. The Argentine beef and asado the organization provided was the perfect recovery protein!
Essential gear
The race has a mandatory gear list. While some items may seem unnecessary, the race conditions justify every single one — the fleece layer, the base layer, the waterproof jacket. There were several moments during the race where I would have been in serious trouble without them. On top of that, the gear check at the finish of each stage means a time penalty for anyone missing mandatory items.
Beyond mandatory gear, there are items that aren't required but make a real difference:
- Gaiters: They saved me on many stretches where dirt and debris would have had me stopping constantly to clean out my shoes.
- Trekking poles: A race like El Cruce always involves long climbs, and poles help distribute the load significantly. The key is to be comfortable using them and to practice in training so they don't become a nuisance on race day.
- Sunglasses: Not just for looks. Beyond sun protection, they were invaluable for shielding my eyes from wind and sand on the exposed ridgelines.
Race strategy
For a stage race, my strategy was to run comfortably on day one and increase effort on days two and three — just like you'd approach a single-stage 100K, building from controlled to strong.
Managing unexpected situations helped me avoid losing time. On stage 2, blisters started forming, so at the first aid station I took the time to remove my shoes and socks and apply petroleum jelly to the spots where I felt them developing. This kept the problem from getting worse and forced me to slow down later.
Recovery and tapering
Tapering before the race was just as important as the training itself. With a solid training block behind me, I could trust the accumulated kilometers without burning myself out in the days or weeks before the competition.
Good recovery after stages 1 and 2 was essential. A cold-water dip in the lake, solid food, and plenty of rest made a big difference. The first night I didn't sleep well due to the cold and worried it would affect stage 2 — but it didn't. On the second night I insulated better against the cold and slept much better.
Final thoughts
As always, every race brings new lessons and things to improve on. That said, the result and how I felt during the race left me very satisfied. I hope these tips are useful for anyone heading into this race or any other ultramarathon.
Remember that every experience counts. The next time you face a challenge, keep these lessons in mind. Proper preparation and the right mindset are fundamental to reaching your goals. See you at the next race!